Ya en
Caldas, la hermosa calle Real nos conduce a la "Ponte Bermaña". Más
adelante, la capilla de un santo peregrino, san Roque, nos da paso, avanzando unos
centenares de metros llegaremos al valle de Bermaña.
Nos
sumergimos en un denso y bucólico bosque con vegetación de ribera.
Cerca
del Camino nos encontramos la iglesia románica de Santa María de Bemil y más
adelante, confirmando nuestra dirección correcta, está el solitario lugar de
Lavandeira.
Un
bosque digno de la leyenda del rey Arturo sigue envolviéndonos mientras subimos
suavemente hasta el crucero. Ahí una vieja construcción con un reloj de sol nos
indica el punto en que cruzamos la N-550.
Y de
pronto surge el extraordinario conjunto de Santa Mariña de Carracedo.
Seguimos
el camino que transcurre ahora junto a la autopista hasta Casal de Eirigo, que
cruzamos por un pasadizo levadizo elevado, y estamos en las inmediaciones del
campo de fútbol de O Pino. Las flechas y un mojón de la Xunta de Galicia nos
sitúan en medio de un bosque profundo, en el que el silencio es sólo
interrumpido por el canto de los pájaros en la tarde.
Nos
acompañan de cerca el río Valga y sus molinos: San Gago, do Nabal, de
Saleiros... y ya estamos en San Miguel de Valga.
En
San Miguel podemos admirar el emblemático conjunto de su iglesia barroca.
Rebasada la rectoría encontramos, por la izquierda, en el lugar de Cimadevila.
Seguimos
el Camino Central Portugués, ahora en tierras gallegas, por Fontelo y Condide.
Continuamos por la carretera con un canal a nuestra derecha hasta la restaurada
iglesia de San Luis de Cesures.
Una
gasolinera nos indica el reencuentro con nuestra vieja conocida, la N-550, y
ahí vemos, un antiquísimo crucero; un tipo de monumento que jalona todos los
caminos de Galicia y, como podemos constatar, serán sobrios o ricos en adornos,
constituyen ya una imagen habitual para el caminante y un punto de referencia.
Atravesamos
el río Ulla y nos dirigimos a Padrón, por el mismo camino que siguieron los
restos del Apóstol en su barca de piedra.
Camino
de Feira adelante y al final de una pequeña elevación, encontramos la fuente y
el convento del Carmen. Allí está el albergue donde podemos descansar tras esta
jornada.


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